
domingo, 28 de octubre de 2007
Tràgica, tràgica y laberìntica....

Sigo fiel a mi misma...romàntica, un poco tràgica y siempre enamorada.

todos los puentes.
El Rubicòn para mí
es un simple paso.
Puedo luchar
todas las batallas,
y hasta la misma Madre
de todas ellas
es solo una niña
que me invita al juego.
Puedo como leona
feroz y celosa
defender a cada ser
que mi amor protege.
Puedo gritar
alzar mi voz en protesta.
Derribar muros.
Hacer posible lo imposible.
Pero si mis manos
no pueden perderse
en las delicias de tu piel.
Si mi cuerpo
que sediento transita
el desierto de tu ausencia,
no puede descansar
en el oasis de tu pecho.
Soy partículas perdidas
que diseminadas por el aire
necesitan de tu palabra,
que tu voz potente y creadora
las convoquen y las reúna
y así se asegure mi existencia.
No puedo amar
sin aprender a amarte.
Ni vivir
sin ver como tu vida
crece y se afirma
en la maravilla de ser
que guarda tu alma.
Ni respirar
si el aire no trae
los ìntimos aromas
de tu piel
que me embriagan,
me envuelven
y me llevan
en secretos viajes
a milagrosos mundos.
Por eso, no sueltes mis manos
que un oscuro abismo
me espera
habitado por fantasmas
que quieren absurdos
torturar mis noches.
No te olvides
de cubrirme cuando duermo,
y dejame contemplarte
en paz por las mañanas.
Permitime pensarte
y por favor pensame.
No me destierres de tus sueños
que me condenas al exilio.
sábado, 27 de octubre de 2007
Maravillas regaladas a mi alma.

Hace unos meses escribì un poema llamado "Tu" que, si bien estaba dedicado a una persona en particular, tuvo una bella resonancia en un gran amigo mio. Comparto esa belleza con ustedes y vuelvo a agradecer tamaña generosidad.
EN RESPUESTA A UN POEMA DE SANDRA.
Asì transformada en sustancia de ensueño,
sin distancia y sin tiempo,
tan real como la vida que en todo es efìmera,
tu presencia en mi antojo es definitiva.
Deseo de flor fragante, de mujer florida en amores,
los besos no bastan, para surcar tu alma
y colmar de placer tu deseo y tu ansia.
Es la lengua del poema,
la misma lengua que pasea tu cuerpo ardiente en anhelos,
la que traza caminos imposibles en geometrìas deliciosas
que al caer en concavidades de secreta fantasìa,
.
Amor hecho de entrega absoluta, deseo de dar y recibir,
permites generosa, el trànsito secreto por dinteles màgicos.
Senderos ardientes de amor transdormado que por instantes,
logran que la vida se convierta en vuelo hacia las estrellas.
Sed saciada con su propio fuego,
que deberìa arder siempre en ternura,
para ser juntos, por un instante, dueños de otra vida.
Deja que recorra el infinito deleite de tus formas
hasta alcanzarte el fuego que arde enamorado,
en el haberte soñado desde siempre.
I.C.T.
miércoles, 24 de octubre de 2007
Duende Nocturno. Àngel de Alas Rotas

En medio del caos.
Pobre duende nocturno,
intentas luz en las sombras.
Angel de alas rotas,
simulas vuelo.
Pero tu propio peso
te hace caer
absurda,
feroz,
inexorablemente.
Tratas de emerger con fuerza.
Tu guía es el Amor.
Pero no alcanza.
La batalla es eterna
y cansa.
Ay duende nocturno,
pobre Angel de alas rotas.
Te mienten cariño
entre sueños.
Tu suspiras dolor
y derrota.
jueves, 18 de octubre de 2007
Y...Sì, soy un poco tràgica...

martes, 16 de octubre de 2007
El Àngel Gris.


Hace veinte años mirando un programa de televisiòn, conocì a Alejandro Dolina.
domingo, 14 de octubre de 2007
Las revoluciones no son eternas.

Nadie està obligado a aceptar estas reglas de juego. Pero si queremos apostar a màs, a nuevas formas, no debemos quedando donde estamos.
-Yo siempre soy el mismo.
-Siempre hacemos lo nuestro, no necesitamos cambiar, es nuestra identidad.
viernes, 12 de octubre de 2007
Descubrimiento.Conquista.Masacre.Genocidio.Un nuevo 12 de octubre.
Un amor, un refugio, una casita en la montaña.

Entonces...como siempre.
a Fer Guilla destino de mi corazòn, refugio de mi soledad y esperanza de mis deseos;
miércoles, 10 de octubre de 2007
El ultimo instante.

en que todo se nos antoja ajeno.
El sonido de nuestro nombre
pareciera sonar solamente
en el hueco de un alma
que ya está vacía.
La ausencia es no estar
aun estando.
Las certezas se han ido.
El mañana es una larga espera.
Las distancias empiezan a doler
como golpes lacerantes sobre nuestro cuerpo.
El Amor es solo una palabra
entre otras muchas
que ya no nombran nada.
Y entre tantas cosas fugadas de sentido
es uno mismo el que se marcha
caminando como espectro
entre seres que miran sin ver
y tanto oido perdido
en la comparsa de este mundo infame.
Silencio.
Silencio y nada.
Vacio de ser.
El último instante.--
martes, 9 de octubre de 2007
Un cantor con alma de montañas

Nació ésta zamba una noche,
Con el recuerdo en mi voz,
De aquellas tardes pasadas, con mates y charlas,
De cuentos de ayer.
Leyendas, duendes y almas, logrando la calma
En mi inquieta niñez.
Recuerdo verla en el patio,
Bajo la viña su voz,
En la vieja Villa Cubas, su tierna figura,
Su eterno bastón,
Su lenta prisa, bien muda, buscando en la luna
La voz de su amor.
Manos que siembran la tierra,
manos que han sembrado el sol.
De aquellas cinco semillas
pariste a mi “tata” que me hizo cantor,
Y hoy mi canto se hace grande,
por tener las sangre de tu corazón.
Mujer de tanta familia,
y a la vez gran soledad.
Mujer que busca impaciente, detrás de la muerte,
A su viejo amar.
Mujer que en vida fue fuerte, buscando la suerte
Para los demás.
Humilde con tus palabras,
Sabiduría y verdad,
Sonrisa tierna y sincera, de madre tan buena,
Tan llena de edad.
Junto a su rosario reza, contra la pobreza,
Para los demás.
Fernando Guillamondegui
lunes, 8 de octubre de 2007
La Rueda
Así, la Rueda seguirá girando.
Hoy la cita es en Buenos Aires. Plaza Dorrego. Muriendo el invierno. Entrarás a un Pub. Estarás solo - o eso creerás-.Pensarás que estás de paso. Sos un viajero que trafica cosas inútiles. Hoy son teoremas, jugás con los números como la Rueda contigo.
Ella estará leyendo ávidamente. Ya sabés... nunca pierde el tiempo. Parece devorar las cosas, como si el mundo terminara hoy. Aquella vez era cantante y llevaba un escotado y sensual vestido rojo. Te fascinó. Hoy es escritora. Mejor dicho, lo será. Todavía necesita la estrella de tu presencia en su vida
Te sentarás en una mesa junto a la de Ella. Algo te atraerá...su perfume. Intenso. Con notas a madera de oriente y sándalo.
Se sentirá observada. Levantará la vista y como recitando un ancestral mantra dirá: -Lo demás es nada. La frase de Pessoa. Aquel poema que le leíste. La clave de la cita.
La Rueda sigue su curso.
No tendrás dudas. Otra vez te está esperando. Nunca te ha dejado ni te dejará. Entonces, la recordarás cantando en Montmartre, cuando no tenía estos largos cabellos que acariciarás. Sus labios no son tan finos como los que besaste en la calle de la Bonn. Tampoco sus ojos son iguales, eran celestes, grandes, brillantes. Hoy son marrones, algo tristes. La mirada es la misma. Lejana. Profunda.
Es Ella. ¡Es Ella! No te dejó. Ha regresado. Ayer fue canto de sirena. Te atrajo su música, su voz. Hoy es...¡Qué importa! Siempre es Ella. Siempre sos Vos.
Mientras te cuenta su fracaso, te irá reconociendo. Y aquel lejano amor volverá a aparecer. Intentarás representar el papel que más te gusta. Querrás seducirla. Usarás tu máscara de niño travieso. Esa vieja costumbre que te lleva de una mujer a otra. De un adiós al siguiente. De un abandono a otro.-No hace falta - te dice -. Tenemos un pacto. Somos fugaces. Pasajeros de un sueño. Jamás te dejaré.
Ella es tu eterno fantasma. Y Vos el de ella. Aparecen y desaparecen para que la Rueda siga girando.
Estirarás tu mano. La recorrerás. Perderás tus dedos en sus cabellos. Ella te dibujará, rozándote apenas Grabarán en sus almas este recuerdo. Este poema que escriben de a poco. Una estrofa por vida. Sus ojos. Si. Sus ojos serán la clave de la próxima cita.
Esta vez el lugar creerás elegirlo vos. En realidad, lo elige la Rueda. Se verán en El Cairo. Será un momento difícil. Un mundo peligroso los rodeará. Pero no les preocupará. Tienen que continuar.
Allí los volveré a soñar. O nos soñará la Rueda, para seguir girando. Otra vez estarás huyendo, traficando cosas inútiles y necesitando rescatarla y Ella deseando volver a amarte. Hasta un día. Cansados de tanto viaje. Se mirarán de frente. Decidirán escoger cuál será su derrota. Terminarán de escribir el poema. Comprarán el mejor vino. Brindarán a la salud de nadie. Y se irán a dormir.
Esta vez sin soñar ni ser soñados.
Por fin, para ustedes, la Rueda no seguirá girando
