martes, 22 de septiembre de 2009

Sentados frente al mar...


Vení...
sentate a mi lado,
contemplemos el mar.
Guardemos silencio.
Dejemos hablar al viento,
que acaricie libre el agua,
se transforme en brisa
y sale nuestros rostros y nuestras almas.
Guardemos silencio,
dejemos cantar a nuestros corazones,
sus eternos trinos irracionales.
Que entre ambos reine el inconciente
y se eleve desde lo profundo
la eterna luz del Ser.
Que se cieguen nuestros ojos,
que se acaben las palabras,
que cesen las razones.
Simplemente.
Dejemos hablar al viento.
La Negra

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