El Mundo de Sandra.

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Sandra Nèlida Pécora Argentina Mujer. Conocida tambièn como La Negra. Se cree que es un extraño personaje escapado de una novela de Garcìa Marquez. Poeta. Se la suele encontrar buscando fantasmas perdidos por Recoleta. O tratando de encontrar aquel verso perfecto en las hojas de los àrboles, en la mirada de algùn niño, en la sonrisa de algùn anciano o en el aroma de algùn pueblito perdido. Sensible, romàntica, apasionada, un poco tràgica y siempre enamorada.
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martes, 27 de octubre de 2009

Sobre pájaros perdidos...

Somos pájaros perdidos en antiguas tardes de sol y juegos. En relojes detenidos entre besos y sábanas de amor o de olvido. Somos viento en el que vuelan libres, entre rayos y hojas. Somos días tormentosos que los hacen girar enloquecidos en medio de eterno un eterno ritual. Somos huracanes sin vórtice. Somos noche, días, tardes, mañanas, luces y sombras. Somos aquel llamado que no llega y aquellos que llegaban a cada rato. Somos querer ser lo que fuimos y somos también el no poder volverlo a ser. Amo ser un pájaro pérdido en sueños...gracias a Dios que todavía tengo memoria para poder recordar...

LOS PÁJAROS PERDIDOS

Astor Piazzola, Horacio Ferrer.

Amo a los pájaros perdidos
que vuelan desde el más allá
a confundirse con un cielo
que nunca más podre recuperar.

Vuelven de nuevo los recuerdos
las horas jóvenes que di
y desde el mar llega un fantasma
hecho de cosas que ame y perdí.

Todo fue un sueño
un sueño que perdimos
como perdimos
los pájaros y el mar.

Un sueño breve y antiguo
como el tiempo
que los espejos
no pueden reflejar.

Después busqué
perderte en tantas otras
y aquella otra
y todas eras vos.

Al fin logré reconocer
cuando un adiós es un adiós
la soledad me devoró y fuimos dos.

Vuelven los pájaros nocturnos
que vuelan ciegos sobre el mar;
la noche entera es un espejo
que me devuelve tu soledad.

Soy sólo un pajaro perdido
que vuelve desde el más allá
a confundirse con un cielo
que nunca más podre recuperar.

lunes, 19 de octubre de 2009

Más Girondo...LA ESPERA.

Todos, siempre, esperamos algo. La esperanza, entonces, se transforma en un motor que nos permite seguir adelante a pesar de todas aquellas cosas que nos dicen que no, a tanto sueño forjado en nuestra alma. Hay quienes creen que debemos vivir sin esperanzas para que la vida así nos sorprenda. Tal vez funcione...en los casos en que la vida nos regala ráfagas de alegría. Pero creo que es vital y urgente, mantener la esperanza en aquellos casos en que la vida es una mujer indiferente. Creo que la esperanza, es una de las formas de la resistencia. Creo que la esperanza es una de las formas de la rebelión. Creo que la esperanza es una de las formas de creen en que la justicia, está allí...adelante...esperando.
Los invito a leer a Don Oliverio Girondo. Espero que lo disfruten tanto como yo... se lo dedico especialmente a aquellos que tienen en mí puesta alguna esperanza...y sobre todo les pido que me recuerden que debo esperar cuando las esperanzas se me pierdan...

Esperaba,
esperaba
y todavía
y siempre
esperando,
esperando
con todas las arterias,
con el sacro,
el cansancio,
la esperanza,
la médula;
distendido,
exaltado,
apurando la espera,
por vocación,
por vicio,
sin desmayo,
ni tregua.


¿Para qué extenuearse en alumbrar recuerdos
que son pura ceniza?
Por muy lejos que mire:
la espera ya es conmigo,
y yo estoy con la espera...
escuchando sus ecos,
asomado al paisaje de sus falsas ventanas,
descendiendo sus huecas escaleras de herrumbre,
ante sus chimeneas,
sus muros desolados,
sus rítmicas goteras,
esperando,
esperando,
entregado a esa espera
interminable,
absurda,
voraz,
desesperada.


sólo yo...
¡Sí!
Yo sólo
se hasta dónde he esperado,
qué ráfagas de espera arrasaron mis nervios;
con qué ardor,
y que fiebre
esperé
esperaba,
cada vez con más ansias
de esperar y de espera.


¡Ah! el hartazgo y el hambre de seguir esperando,
de no apartar un gesto de esa espera insaciable,
de vivirla en mis venas,
y respirar en ella
la realidad,
el sueño,
el olvido,
el recuerdo;
sin importarme nada,
no saber qué esperaba:
¡siempre haberlo ignorado!;
cada vez más resuelto a prolongar la espera
y a esperar,
y esperar,
y seguir esperando
con tal de no acercarme
a la aridez inerte,
a la desesperanza,
de no esperar ya nada:
de no poder, siquiera,
continuar esperando.




Oliverio Girondo

domingo, 4 de octubre de 2009

Adiós querida Negra...


Enmudeció por un momento la voz de la Pachamama. Fue hondo sonido que sale desde la Tierra y se encarnó en un cuerpo con el color y los surcos de las montañas. Adiós querida Negra...tu canto seguirá sonando en mi Patria, es decir, en mi alma...
Canción de las simples cosas

Uno se despide insensiblemente de pequeñas cosas,
lo mismo que un árbol que en tiempo de otoño se queda sin hojas.
Al fin la tristeza es la muerte lenta de las simples cosas,
esas cosas simples que quedan doliendo en el corazón.
Uno vuelve siempre a los viejos sitios donde amó la vida,
y entonces comprende como están de ausentes las cosas queridas.
Por eso muchacho no partas ahora soñando el regreso,
que el amor es simple, y a las cosas simples las devora el tiempo.
Demórate aquí, en la luz mayor de este mediodía,
donde encontrarás con el pan al sol la mesa tendida.
Por eso muchacho no partas ahora soñando el regreso,
que el amor es simple, y a las cosas simples las devora el tiempo

sábado, 3 de octubre de 2009

Una ráfaga de poesía con aroma a Borges desde La Paz.

Siempre que recibo versos desde La Paz y de la pluma de Ignacio, una aroma a Borges invade mi alma...gracias, como siempre...


CERTIDUMBRES

Unas pocas cosas permanecen a pesar de la bruma:
la luna, espejo de tu alma en la noche.
La línea trazada por montañas,
el rumbo de un camino imborrable en el tiempo,
que de algún modo mi pensamiento recorre,
vanamente queriendo unir lo que de ti me queda
con este reloj que corre y corre en procura de la noche.
Quiero creer que fuiste feliz…
Que encontraste en tu propia infancia,
la infancia de las flores.
Quiero creer que aún cantas
con esa sutil alegría de vivir.
Quiero creer, que tú melodía,
tiene un poco
del eco de mi nombre.

Pronto llega un otro día;
mirando la distancia,
el trazo infinito del horizonte,
el vuelo imposible de unas aves
también imposibles,
los giros incontables del reloj.
Guardo una inalterable certeza
de que fuiste, eres, y serás,
más allá del tiempo, más allá de la distancia,
más allá de la vida.
Sonrío, con el brumoso recuerdo de tu sonrisa. Ignacio Caballero